Dos allanamientos, seguidos de detenciones, le devolvieron la paz a los vecinos del barrio Miguel Lillo II. Desde hace tres meses, cuando dos mujeres se mudaron a la zona de Jujuy al 3.700, las denuncias por presunta venta de drogas se repitieron una y otra vez. Pero luego de una intensa investigación, llevada adelante por personal de la Digedrop (Dirección General de Drogas Peligrosas), el juez Federal Raúl Daniel Bejas autorizó las medidas, que se concretaron el viernes a la siesta.
Las sospechosas son dos amigas y comadres, apodadas "La negra mimicha" y "La pato". Según pudo comprobar la Policía, ambas vendían cocaína en sus casas y hasta hacían delivery en una motocicleta Honda Wave para llegar a los barrios aledaños.
La primera vivienda que allanaron los uniformados de la Digedrop, acompañados por la Policía Federal, fue la de "La pato". En ese lugar encontraron 145 ravioles de cocaína, escondidos en el placard de uno de los hijos menores de la mujer, que tiene 33 años. En el interior de ese mueble también hallaron la suma de $ 896, cuatro teléfonos celulares, agendas y anotaciones de relevancia para la causa, según informaron.
El destino siguiente fue la casa de "La negra mimicha". La Policía detalló que, debajo de la almohada de la cama matrimonial, la mujer ocultaba 73 ravioles de cocaína, $ 740, anotaciones y otros elementos que se utilizan para fraccionar la droga para su venta.
En este caso, también secuestraron la moto que utilizaban para hacer los reparto a domicilio a los clientes menos cercanos.
Las mujeres quedaron detenidas, a disposición del Juzgado Federal. Ambas se habían mudado al Miguel Lillo II para intentar escapar de la Policía, ya que en sus antiguos domicilios también se dedicaban a esta actividad. Según señaló la fuerza, anteriormente vivían en una zona de Villa 9 de Julio conocida como "El puente negro".
La investigación estuvo a cargo del subcomisario Gustavo Lagoria y el comisario principal Fabián Salvatore.